El Northrop Grumman B-2 Spirit, a veces nombrado como el Bombardero B-2, es un bombardero estadounidense multi-rol, capaz de lanzar bombas
convencionales o nucleares. El B-2 Spirit representa un avance en la tecnología aeronáutica y en el programa de modernización de bombarderos de los
Estados Unidos. Es el avión más caro que se ha construido jamás, costando unos 2.200 millones de dólares por unidad.
Originalmente diseñado para un eventual ataque nuclear al corazón de la URSS durante la Guerra Fría. Las ayudas para el desarrrollo y fabricación del B-2
declinaron durante la administración Clinton, a la vez que todo el gasto en defensa. En Mayo de 1995 un estudio ordenado por el congreso
estadounidense concluyó que tras la desintegración de la Unión Soviética no había ninguna necesidad de bombarderos B-2. Como resultado de la
oposición de la opinión pública por su elevado coste, la oposición del El Pentágono y del congreso, sólo se fabricaron 21 B-2 de los 120 proyectados,
dado que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) dijo que con un número inferior no podría crear un escuadrón. La mayor parte del coste del B-2
se debe a investigación y desarrollo (I+D), por lo que el coste por unidad se habría reducido muchísimo de haberse fabricado finalmente los 120 aparatos
pensados inicialmente. El B-2 puede llevar una gran potencia de fuego a cualquier parte del globo. Su tecnología furtiva le permite penetrar en un ambiente
hostil sin apenas ser detectado.