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Abelisaurus ("lagarto de Abel") es un género representado por una única especie de dinosaurio terópodo abelisáurido, que vivió a finales del período Cretácico, en lo que hoy es Sudamérica, hace aproximadamente entre 83 y 80 millones de años, en el Campaniano . Solo se conoce por un cráneo y junto con el Carnotaurus, son los primeros miembros conocidos de un grupo de terópodos desconocidos asta ese momento, Abelisauridae
Descripción
Solo se halló un cráneo incompleto de 85 cm[2] de largo provisto de amplias aberturas que aligeran su peso y notables rugosidades nasales[2] . Estaba armado de dientes largos y comprimidos lateralmente. No se ha hallado restos del esqueleto postcranial, por lo que el tamaño es sólo estimado.
Los abelisaurios fueron dinosaurios carnívoros con dos pequeñas crestas rugosas sobre su cabeza, pero no del tipo bien definido como la que tienen otros miembros de su familia. Los restos postcraneales de esta especie no han sido encontrados, lo que imposibilita una estimación exacta del tamaño de su cuerpo, aunque probablemente habría alcanzado de 7 a 9 m de longitud.
El orificio anterorbital es proporcionalmente más largo que en los tiranosáuridos e incluso que otros dinosaurios Jurásicos o Cretácicos. Posee una ventana anterorbital accesoria pequeña situada en el borde anterior de la fosa anterorbital. La región interorbital mas prominente llegando a contactar con los hueso lacrimal y postorbital construyendo un tipo de proyección en la orbita. El foramen orbital es muy alto que con la formación anteriormente señalada dan una circunferencia apenas abierta ventralmente.[2]
El escamoso que proyecta casi hasta atrás con un proceso cuadrado yugal dirigido ventralmente, lo colocan con los ceratosáuridos y no en los tiranosáuridos. El hueso cuadrado notablemente más de largo que en los tiranosáuridos, comparable al del ceratosaurio. La ventana temporal baja muy abierta más que en los tiranosáuridos. Las ventanas temporales superiores más cortas en su eje anteroposterior. La rama horizontal del maxilar gruesa para la inserción de los dientes aplanados lateralmente. La base del cráneo posee procesos alares visibles en el proceso lateral del esferoide y con una contracción lateral del basiesfenoides.
Historia
Roberto Abel halló este espécimen en la Patagonia, en la Formación de Anacleto en Río Negro, Argentina[3] . Abel es el antiguo director del Museo provincial de Cipolletti de la mencionada provincia argentina, donde los restos del animal estuvieron almacenados. Al estudiarlo en 1985 José Bonaparte y Fernando Novas lo bautizaron Abelisaurus en honor a su descubridor.
Material fósil
El único esqueleto fósil de abelisaurio está incompleto, especialmente el lado derecho. También hace falta el paladar (techo del hocico). Aunque no hay crestas o cuernos en el cráneo o alrededor de los ojos del abelisaurio como en otros abelisaurídos encontrados, tal como el carnotauro, es de suponer que la tuvo, y posiblemente estuviera hecha de queratina y que por ello no se fosilizara.
Sistemática
La comparación con los tiranosáuridos de Cretácico superior de Norteamérica es inevitable, al ser dinosaurios que compartieron el mismo tiempo. Se nota una adaptación general similar entre ambos géneros, pero la región anterobital extendidas y las rugosidades nasales en un análisis comparativo de los cráneos hace que el abelisaurio revele sustanciales diferencias que lo separan de los tiranosáuridos.
El espacio interorbital estrecho, resultado del contacto entre los huesos lagrimal y postorbital, distinto al del tiranosaurio y al daspletosaurio. Esta misma característica se presenta en dinosaurios del Jurasico tardío, como los ceratosaurios y los alosaurios y probablemente en el acrocantosaurio del Cretácico inferior.
Otra notable diferencia con los tiranosáuridos, es la región temporal baja en especial los bordes posteriores de la fenestración, la participación del cuadrado yugal es mucho mayor que en los tiranosáuridos así como los huesos cuadrado y el escamoso. Además en la unión entre el escamoso con el cuadrado yugal se ve una abertura baja que no es notable en los tiranosáuridos. Esto demuestra una morfología distinta en la conformación de la región posterior.
Por el contrario hay obvias similitudes con el ceratosaurio, en especial en la región temporal del cráneo. Las región orbital es alta y esta cerrada por la unión entre el hueso lagrimal y el postorbital. El lagrimal posee un borde posterior convexo que demarca la orbita, diferenta al de los tiranosáuridos que es cóncavo. Además posee una prolongación ventral corta que requiere una prolongación larga del yugal para contactarla, cosa que no aparece en tiranosaurio, alosaurio o ceratosaurio.
La región anterorbital es notablemente diferente al de los tiranosáuridos, con una gran diferencia entre las magnitudes, con una abertura larga y un espacio entre esta y la nariz externa reducido. La ventana accesoria en oval y con un eje mayor dorsoventral y separada de la abertura anterobital.
Esto demuestra marcadas diferencias con las formas contemporáneas de Laurasia, más cercana a formas de la India, Madagascar y Sudamérica, como el carnotauro, indosuco o majungasaurio.
Muchos otros abelisaurídos poseen especímenes muy completos como el aucasaurio, carnotauro y majungatolo. Algunos científicos consideran al abelisaurio como un abelisaurído basal, como un género aparte del carnotauro y otros científicos se alejan de ésta postura.
Los abelisaurídos comparten algunas características óseas con una familia no tan relacionada con estos, los carcarodontosáuridos y, desde que el abelisaurio es conocido con sólo una estrucutra ósea, futuros descubrimientos tal vez aseguren que ésta familia estaba en efecto, relacionado con los carcarodontosáuridos.[4] Sin embargo, esto es aún muy improbable.